El módulo de Delivery ordena el pedido hasta que sale del local: se toma, pasa a cocina, se asigna a un repartidor. Después empezaba el hueco. El repartidor salía con una comanda impresa y, hasta que volvía, la única forma de saber algo era llamarlo. Caja anotaba "entregado" cuando el repartidor lo dijera, casi siempre al final del turno y de memoria.
El módulo Repartidor cierra ese tramo. Es una pantalla propia, pensada para el celular del repartidor y no para la PC de caja: cada uno entra con su usuario y ve únicamente los pedidos que tiene asignados.
Tres pestañas, que son los tres momentos del reparto
La pantalla no intenta ser un POS reducido. Es una sola columna, con botones grandes y tres pestañas que corresponden a los estados que el pedido ya tenía en el sistema:
- Por recoger: pedidos confirmados por caja y en preparación, listos para que pase a buscarlos.
- En camino: los que ya lleva encima, ordenados por antigüedad —el que lleva más rato afuera, primero—.
- Entregados: los del día. Es el comprobante de su jornada, no un histórico infinito.
Arriba, cuatro números: cuántos tiene en cada estado y, el más importante, cuánto dinero lleva pendiente de cobro. Cada tarjeta muestra además un cronómetro con el tiempo transcurrido, y el listado se refresca solo cada 20 segundos porque el pedido puede cambiar desde caja mientras él está en la calle.
Lo primero es cuánto cobrar
Los datos están en el orden en que se usan en la puerta del cliente: cuánto cobro, a dónde voy, a quién llamo.
El total incluye productos, toppings y la comisión de delivery, calculado con el mismo criterio que usa el POS. Eso no es un detalle menor: si el repartidor viera un número distinto del que el cajero le dictó al cliente por teléfono, el vuelto sale mal y la discusión ocurre en la puerta.
- Si el cliente avisó con cuánto paga, la tarjeta muestra el vuelto ya calculado.
- Se indica el medio de pago declarado en el pedido.
- Al cerrar la entrega puede registrar el código de operación del Yape, Plin o voucher que cobró en la puerta.
- Puede abrir el detalle de productos del pedido y el ticket de reparto en PDF: exactamente el mismo que imprime caja, no una versión rearmada.
A dónde voy y a quién llamo
La dirección y la referencia se abren en Google Maps con un toque. Si el pedido tiene coordenadas cargadas, el mapa apunta al punto exacto; si no, busca por la dirección escrita. El teléfono del cliente es un botón de llamada directa.
Dos botones, y el cliente se entera solo
El repartidor solo puede hacer dos cambios: "salí con el pedido" y "entregado". No puede anular, no puede editar el pedido ni tocar precios.
Cada uno de esos toques dispara la misma notificación de WhatsApp al cliente que ya enviaba el sistema cuando el estado se movía desde caja. Con esto deja de haber dos versiones de la verdad: el estado lo mueve quien tiene el pedido en la mano, en el momento en que ocurre, y el cliente lo sabe sin llamar a preguntar.
Cada repartidor ve solo lo suyo
Esta es la parte que conviene entender antes de entregar un usuario a alguien que trabaja en la calle:
- La lista se filtra siempre por el usuario de la sesión. El identificador del repartidor nunca viaja como parámetro, así que no hay forma de listar los pedidos de otro cambiando un número.
- Antes de cerrar cualquier pedido, el sistema vuelve a verificar contra la base de datos que ese reparto sea suyo.
- El filtro por sucursal se aplica igual: un repartidor que cambió de sede no cierra desde ahí los repartos del otro local.
- El ticket en PDF está sujeto a la misma verificación: solo se abre el de un pedido propio.
Cómo se activa
El módulo se asigna al rol Repartidor, que ya existía en el sistema para llenar el selector de reparto pero no tenía pantalla propia. Viene desactivado por defecto y el administrador lo enciende cuando lo necesita: muchos negocios reparten con plataformas de terceros y no tienen repartidores propios, así que para ellos este módulo sería ruido.
No hay nada que instalar. El repartidor entra desde el navegador de su celular con su usuario y su clave, y al ingresar cae directo en su pantalla —sin el menú del POS, que en un celular solo le comería espacio—. También tiene modo claro y oscuro, que en la calle a mediodía no es un capricho.
Qué cambia al cierre del turno
Con las horas de salida y entrega registradas por el propio repartidor, dejan de ser una estimación. Se puede ver cuánto tardó cada reparto de verdad, quién lleva más pedidos encima en este momento y cuánto efectivo debe rendir cada uno antes de que se vaya. Y el cliente que llama preguntando por su pedido recibe una respuesta mirando la pantalla, no llamando al repartidor.
Preguntas frecuentes
¿El repartidor tiene que instalar una aplicación?
No. Entra desde el navegador de su celular con su usuario y clave, igual que cualquier otro rol del sistema. Al ingresar cae directamente en su pantalla de repartos.
¿Puede ver los pedidos de los demás repartidores?
No. La lista se filtra siempre por el usuario que inició sesión y el sistema revalida la pertenencia del pedido antes de permitir cualquier cambio de estado. Tampoco ve el resto del sistema: solo su cola de repartos.
¿Qué pasa si se queda sin señal a mitad de la ruta?
Los pedidos ya cargados siguen visibles y el buscador funciona sobre ellos, porque filtra en el propio celular. Los cambios de estado sí necesitan conexión: el sistema avisa que no se pudo marcar y basta con volver a tocar el botón cuando haya señal.
¿El repartidor puede anular o modificar un pedido?
No. Solo puede hacer dos transiciones: marcar que salió con el pedido y marcar que lo entregó, con un código de operación opcional si cobró por Yape, Plin o tarjeta.
¿Se avisa al cliente cuando el pedido sale o llega?
Sí. Cada cambio de estado dispara la misma notificación de WhatsApp que ya enviaba el sistema desde caja, ahora en el momento real en que ocurre.
¿Viene activo por defecto?
No. El administrador lo activa cuando lo necesita, porque muchos negocios reparten con plataformas de terceros y no tienen repartidores propios.